domingo, 30 de diciembre de 2007
La triste desventura de Zarakel
La nieve y el viento esculpían un paisaje tan solitario que ninguna planta ni animal se atrevía a aparecer por ese pequeño valle. Es aquí donde el frío no se soporta s si mismo. Por estos lugares vivía un pequeño animal parecido a un oso con cara de ardilla llamado Zarakel. Él amaba la soledad de lugar tan apartado y distante, se orgullecía de permanecer tan solo por más de mil años. En su frío escondite contaba con una pequeña mesa hecha con madrea seca y una vela que era la luz y el pequeño calor que confortaba a nuestro amigo. Un día, después de que Zarakel volvía de su caminata notó algo extraño en el suelo helado de aquel lejano lugar. Era como una piedra color violeta, nunca antes había visto algo así. Lo levantó del piso y una sombra oscura salió de la piedra, esta imagen fue cobrando color hasta transformarse en una bella princesa. Zarakel quedó hechizado en ese momento por la belleza de esa aparición. Hablo con voz temerosa -¿quién eres?-, a lo que la imagen respondió -¿dónde estoy?, ¿qué paso?-, Zarakel no entendía nada, a lo que le respondió -estas en las lejanas tierras heladas de Urzath, pero por favor responde a mi pregunta, ¿quién eres?- -soy la princesa Zarathia, hija del gran rey Gorathat- - y ¿qué haces aquí?-, -no lo se, estaba acostada soñando con los preparativos de mi boda, y cuando abrí los ojos te vi a ti-....
lunes, 26 de noviembre de 2007
La chalupa

Yo me enamoré de su dulce aroma
y de su carga centenaria.
Conjunto de maderas, que flotan con
delicia, como danzando por aguas dulces y
llevando rosas de mil colores.
Por Xochimilco se pasea,
dejando a su paso, tranquilas ondas,
que como niños risueños corren a la orilla,
nunca dejan de andar
nunca deja de llevar.
Profr. Josué Herrera S.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
El monstro del closet
A mi diario
Por Josué Herrera Salazar
Monterrey, Nuevo León, México.
Miércoles 21 de Noviembre del 2007
Escribo esto en mi diario, por que si mañana no puedo despertar, dejaré huella a mis papás, para que sepan que me paso. Llevo una semana sin dormir, desde que descubrí que en el closet de mi cuarto vive un monstro. Es de color negro con manchas verdes, con una cola como de dragón, dientes de jabalí y cabeza de perro.
Ayer casi me atrapa si no es por que mi fiel cama que me defendió. Dejenme decirles que cuando cierro los ojos, mi cama se transforma en un niño, se llama Daniel. Él me ha dicho que es un guardián de los sueños y fue enviado para protegerme.
Pero ha pasado una tragedia, ayer el monstro que vive en mi closet se lo llevo. Le aventó un polvo mágico y lo convirtió en un florero. Cuando desperté, de inmediato avise a todo aquel que me topaba, pero nadie me hacia caso de lo que había ocurrido, además ustedes, como siempre no me hicieron caso.
Por eso, esta noche estaré preparado para recibir al monstro. Tengo un martillo que tome de la bodega de papá y una plancha que tome de mamá. Con ellos mataré al monstro y recataré a Daniel.
Jueves 22 de Noviembre del 2007
Estimados papás de Luis déjenme decirles que fue un poco molesto que su hijo me recibiera por la noche con un martillazo en la cabeza y un planchazo en la panza, por eso me lo comí…
Saludos
El monstro del closet.
lunes, 19 de noviembre de 2007

Mi cuarto no me deja dormir.
Josué Herrera Salazar
Monterrey, N.L. México
Estoy acostado en mi cama. - Toc, toc, toc – toca mi mamá la puerta. – “¿Ya te dormiste Miguelito?” -, es la pregunta de todas las noches, ¿porqué sabe que me paso las noches despierto?. – “¡No!”- le contesto, pero parece ser que a los adultos no les interesan los miedos de los niños, por que mi mamá me contesta – “¡Ya duérmete!” -, -“¡No pasa nada!”-. Cierro mis ojos y el –tic tac, tic tac, tic tac - del reloj me invita a dormir.Pero apenas agarro sueño y del closet sale un sonido como de un gato – miau, miau, miau -, me levanto, camino hacia el closet y el ruido que hacen mis pies con el piso –taptap, taptap- alertan al gato, por que abro la puerta y nada. Me regreso a la cama y los resortes del colchón me arrullan–chuin, chuin-. Y no pasan ni cinco minutos y –ring, ring, ring-, suena el despertador y miro el Sol en la ventana. ¡Hasta cuando dejara de maullar el gato!.
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